La medicación para la ansiedad la decide, la receta y la ajusta un médico: tu médico de familia o un psiquiatra. Los ansiolíticos más conocidos, las benzodiacepinas, alivian deprisa, pero las guías clínicas los reservan para periodos cortos, porque con el uso prolongado crecen los riesgos, entre ellos la dependencia. Cuando la ansiedad se alarga, el médico puede valorar otros fármacos. Un psicólogo no receta ni retira medicación. Lo que sí podemos hacer es ayudarte a llegar a esa consulta con buenas preguntas y trabajar contigo lo que mantiene la ansiedad, tomes medicación o no.

Si estás pasando por un momento de crisis o aparecen pensamientos de hacerte daño, no lo sostengas a solas: 024 (línea de atención a la conducta suicida, 24 h), 112 si hay peligro inmediato, o 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza).

Este artículo es para ti si te han propuesto medicación y dudas, si ya la tomas y no sabes si te va bien o si te preguntas si de verdad la necesitas. Van tres frases de ejemplo, inventadas y no sacadas de casos reales: “no quiero engancharme a las pastillas”, “me la recetaron y no sé muy bien para qué es”, “¿y si con terapia me bastara?”.

Respuesta rápida: quién decide y qué está en tu mano

En España, recetar medicamentos que necesitan receta corresponde a médicos, odontólogos y podólogos, cada uno en su ámbito (Real Decreto Legislativo 1/2015, artículo 79). Para la ansiedad, eso significa tu médico de familia o un psiquiatra. Un psicólogo sanitario no puede recetarte un ansiolítico, ni decirte cuánto tomar, ni cuándo dejarlo.

Eso no te deja en un papel pasivo. Está en tu mano contar con detalle qué te pasa, preguntar lo que no entiendas, avisar si algo te sienta mal y decidir, junto a tu médico, si quieres empezar un tratamiento. Tomar medicación no es un fracaso, aunque tampoco hace el trabajo sola. Algunas personas la necesitan durante un tiempo, y se aprovecha mejor cuando sabes para qué la tomas. Si no te convence, también puedes decirlo. Tu médico puede explicarte otras opciones, como la terapia psicológica, sola o junto a los fármacos.

¿Qué son los ansiolíticos y qué otros fármacos se usan?

«Ansiolítico» quiere decir que reduce la ansiedad. En el lenguaje de la calle casi siempre se refiere a las benzodiacepinas, un grupo de fármacos que calman y dan sueño en poco tiempo. Esa rapidez las hace útiles en un momento puntual de mucha angustia y, a la vez, explica sus límites.

La guía británica del NICE para la ansiedad generalizada y el trastorno de pánico desaconseja las benzodiacepinas en la ansiedad generalizada salvo como medida breve durante una crisis, y en el trastorno de pánico dice que no deben recetarse, porque se asocian a peores resultados a largo plazo. Una revisión de Lader (2011) concluye que su balance entre beneficio y riesgo es favorable a corto plazo, pero no está establecido más allá, sobre todo porque cuesta evitar que un uso breve se alargue y aparezca la dependencia. Entre los riesgos del uso prolongado, el Portal del Medicamento de Castilla y León recoge el deterioro cognitivo, las caídas y las fracturas, y pide especial cuidado con las personas mayores. Si ya las tomas desde hace tiempo, esto no es motivo para dejarlas de golpe: cualquier cambio se planifica con tu médico.

Para la ansiedad que se mantiene, el médico puede valorar otros grupos, como algunos antidepresivos. La misma guía pide informar de que su efecto no es inmediato y de que al dejarlos pueden aparecer síntomas de retirada. Aquí no vas a encontrar nombres ni dosis, y es a propósito: qué fármaco conviene depende de tu historia, de tu salud física y de lo que ya tomas, y eso solo puede valorarlo un médico.

¿Cuándo tiene sentido hablarlo con tu médico?

No hace falta esperar a estar al límite. Tiene sentido pedir cita con tu médico de familia si:

  • la ansiedad te impide trabajar, estudiar, dormir o salir con normalidad desde hace semanas;
  • tienes crisis de angustia a menudo o vives pendiente de la siguiente (lo explico en ataques de pánico: qué hacer);
  • la ansiedad llega junto con tristeza, apatía o desesperanza, algo que trato en ansiedad y depresión a la vez;
  • llevas tiempo durmiendo mal y lo intentas arreglar a base de pastillas, el terreno de el insomnio;
  • usas alcohol, otras sustancias o la medicación de otra persona para calmarte;
  • ya tomas algo y notas efectos que te inquietan, o no sabes si te sigue haciendo falta.

Tu médico también puede valorar si hay algo físico influyendo en lo que sientes y, si lo necesitas, derivarte a salud mental. Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes a la cita.

Preguntas que puedes llevar a la consulta

Las consultas suelen ser cortas y, con ansiedad, cuesta acordarse de todo, así que ayuda llevar las preguntas apuntadas. Por ejemplo:

  • ¿Para qué me lo receta y qué cambio debería notar?
  • ¿Es para tomar a diario o solo en momentos concretos?
  • ¿Cuánto tiempo calcula que lo tomaré y cuándo lo revisaremos?
  • ¿Qué efectos secundarios son frecuentes y cuáles son motivo para volver a consultar?
  • ¿Puedo beber alcohol, conducir o trabajar con normalidad mientras lo tomo?
  • ¿Es compatible con lo que ya tomo, con un embarazo o con la lactancia?
  • Cuando llegue el momento de dejarlo, ¿cómo lo haremos?

Cuenta también lo que a veces da apuro: si bebes, si tomas otras sustancias o suplementos, si alguna vez te ha sentado mal un medicamento. Tu médico necesita esa información para decidir con seguridad. Y si sales con dudas sobre cómo tomar lo que te han recetado, en la farmacia también pueden orientarte.

Lo que conviene no hacer por tu cuenta

  • No te automediques ni tomes las pastillas de un familiar o de una amiga «porque a ella le van bien». Lo que le sirve a otra persona puede no servirte, o sentarte mal.
  • No empieces, cambies ni dejes la medicación sin hablarlo con quien te la recetó. Con algunos fármacos, dejarlos de golpe puede provocar síntomas de retirada, y cualquier cambio se planifica con tu médico.
  • Evita el alcohol mientras la tomes, salvo que tu médico te diga otra cosa.
  • Ojo con la pastilla «por si acaso». Cuando llevar el ansiolítico encima se convierte en la condición para salir, viajar o dormir, la ansiedad aprende que sin él no puedes. Quitarlo por tu cuenta no lo arregla. Lo que ayuda es hablarlo con tu médico y trabajar en terapia lo que lo ha vuelto imprescindible.

Si has tomado más de lo indicado, llama al 112 aunque de momento te encuentres bien: allí te dirán qué hacer. Llama también si lo has mezclado con alcohol y te encuentras mal.

Medicación y terapia psicológica: cómo encajan

No tienes que elegir bando. La medicación puede bajar el nivel de ansiedad lo suficiente para dormir, trabajar o llegar a las sesiones con algo de margen. La terapia trabaja lo que la mantiene: la preocupación que no se apaga, la evitación, las comprobaciones, el miedo al propio miedo.

Un metaanálisis de Cuijpers y colaboradores (2014), con 52 ensayos y 3.623 pacientes con depresión o trastornos de ansiedad, encontró que añadir psicoterapia a los antidepresivos daba mejores resultados que la medicación sola, con evidencia suficiente en la depresión mayor, el trastorno de pánico y el TOC. Los efectos de una y otra parecían en buena parte independientes y se sumaban. Es un resultado de grupo: no dice qué te pasará a ti.

En terapia cognitivo-conductual se trabaja con lo que haces cuando llega la ansiedad y con lo que te dices sobre ella; lo cuento en TCC para la ansiedad. Si tomas medicación, lo tenemos en cuenta y, con tu permiso, intentamos coordinarnos con tu médico. Lo que no hacemos es decirte que la dejes: reducirla se decide con quien te la recetó.

Si lo tuyo es una preocupación constante, tienes un artículo sobre el trastorno de ansiedad generalizada; si buscas qué hacer en el pico de una crisis, otro sobre cómo calmar la ansiedad rápido.

¿Cuándo pedir ayuda?

Pide ayuda si la ansiedad lleva tiempo condicionando tu vida, si tienes dudas sobre la medicación que tomas o si la usas para aguantar sin que cambie nada de fondo. Para lo médico, la puerta de entrada es tu médico de familia. Para lo psicológico, puedes empezar por una valoración.

Si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes a tener cita: 024 (24 horas), 112 si hay peligro inmediato o 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza). Si has tomado más medicación de la indicada, 112. Fuera de España, el número de emergencias de tu país.

La valoración gratuita la hace el equipo. Sirve para entender qué te pasa y por dónde empezar, sin juzgarte. Si encaja, seguimos en terapia individual online. Tienes más artículos en el blog sobre ansiedad.

Esto es divulgación y no sustituye una consulta médica ni psicológica. Andrés Silvestre Gámez, psicólogo general sanitario, colegiado M-40811 (COP Madrid).

Preguntas frecuentes

¿Un psicólogo puede recetarme ansiolíticos?

No. En España solo pueden recetar medicamentos sujetos a prescripción los médicos, los odontólogos y los podólogos. Un psicólogo te ayuda a entender lo que te pasa, a preparar la consulta y a trabajar la ansiedad en terapia, y, si tú quieres, intenta coordinarse con tu médico.

¿Los ansiolíticos crean adicción?

Algunos pueden generar tolerancia y dependencia, sobre todo cuando se toman durante mucho tiempo. Por eso las guías los reservan para periodos cortos, con seguimiento médico. Si te preocupa, pregúntaselo a tu médico antes de empezar o en la próxima revisión.

¿Puedo dejar la medicación cuando me encuentre mejor?

Encontrarte mejor es una buena noticia y también el momento de hablarlo con quien te la recetó. No la dejes por tu cuenta: con algunos fármacos la retirada brusca puede dar síntomas molestos, y tu médico sabrá cómo y cuándo plantearla.

¿Hace falta medicación para superar la ansiedad?

No siempre. Depende de su intensidad, de cuánto tiempo lleve y de cómo te esté afectando. Hay quien avanza con terapia psicológica sola y quien necesita además medicación durante un tiempo. Esa valoración es médica, y la terapia puede acompañarte en los dos casos.

¿Puedo hacer terapia online si tomo medicación?

Sí. Tomar medicación no impide hacer terapia por videollamada. En la valoración te preguntamos qué tomas para tenerlo en cuenta, y si la ansiedad es muy intensa o hay riesgo, la terapia online se combina con tu médico y con la atención presencial.

¿La medicación cambia mi forma de ser?

Pregúntaselo a tu médico antes de empezar. Si, ya tomándola, notas que te deja apagado, muy somnoliento o distinto de como te reconoces, cuéntaselo: es justo la información que necesita para revisarlo.