Marearte en un sitio con mucha gente, como el súper un sábado, una estación en hora punta o un concierto, puede tener que ver con la ansiedad, pero no siempre, y no conviene darlo por hecho. El equilibrio depende de lo que ven tus ojos, de tu oído interno y de lo que notan tus piernas, y un entorno lleno de movimiento lo pone a prueba. Hay causas médicas, como los problemas vestibulares, que se descartan primero con tu médico. La ansiedad puede ser la causa, sumarse a otra o aparecer después, y saber cuál es tu caso cambia a quién tienes que pedir ayuda primero.
Si estás pasando por un momento de crisis o aparecen pensamientos de hacerte daño, no lo sostengas a solas: 024 (línea de atención a la conducta suicida, 24 h), 112 si hay peligro inmediato, o 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza).
Este artículo es para quien se marea, se nota inestable o siente que «el suelo se mueve» cuando hay mucha gente alrededor, y en otros sitios a veces no. Tres ejemplos inventados, no de casos reales: “en el súper tengo que agarrarme al carro”, “en casa estoy bien, pero en la estación todo se me mueve”, “ya no voy a conciertos por si me mareo”.
Respuesta rápida: primero se descarta lo médico, después se mira el miedo
Si el mareo se repite, conviene ir por orden. Primero, tu médico de familia valora si hay una causa física: el oído interno, la tensión, el corazón, el azúcar o algún medicamento. Si hace falta, te deriva a otorrinolaringología o a otra especialidad. A la vez, o después, se mira el papel de la ansiedad: si el mareo llega con miedo anticipado, si te hace evitar sitios o si no dejas de vigilar tu cuerpo.
Y pueden darse las dos cosas. Un mareo de origen físico asusta, y ese miedo puede seguir haciéndote evitar sitios y encogerte la vida aunque la causa inicial haya mejorado. Por eso sirve de poco decidir si «es físico» o «es psicológico». Ayuda más preguntarse qué parte es cada cosa y quién se ocupa de cada una.
¿Por qué marea un sitio lleno de gente?
El equilibrio no depende solo del oído. El cerebro combina a la vez señales de los ojos, del sistema vestibular del oído interno y de los músculos y sensores del tacto de las piernas, y cuando alguna de esas señales falla puede aparecer mareo o vértigo (NIDCD).
Algunas personas con un problema de equilibrio se apoyan en la vista más de lo habitual para orientarse, lo que se llama dependencia visual. En ellas puede aparecer lo que Bronstein (1995) describió como vértigo visual: un mareo que desencadenan los propios estímulos visuales. Bronstein vio que su origen puede estar en el oído interno o en el sistema nervioso central, y que en algunas de esas personas los entornos visualmente confusos alteran también la postura.
Un sitio lleno de gente es justo ese tipo de entorno: todo se mueve a tu alrededor a la vez, hay poco donde fijar la mirada y a menudo te rozan o te tienes que ir apartando. El documento de consenso de la Sociedad Bárány sobre el mareo postural-perceptivo persistente (PPPD, por sus siglas en inglés) cita entre los entornos más molestos el tráfico que pasa, las multitudes que se mueven alrededor y los expositores grandes de las tiendas, y también los espacios muy abiertos y con pocas referencias, como un campo grande o una nave (Staab y colaboradores, 2017). Que te pase en un sitio y no en otro no basta para saber la causa, pero es un dato útil para contárselo a tu médico.
Nada de esto explica todos los mareos ni sirve para ponerte una etiqueta. Sí explica por qué el sitio importa y por qué conviene una exploración médica antes de sacar conclusiones.
¿Cuándo puede tener que ver con la ansiedad?
La ansiedad puede marear por más de una vía. Una es la respiración. Si respiras más rápido o más hondo de lo que el cuerpo necesita, baja el dióxido de carbono en la sangre, y eso explica buena parte de los síntomas de la hiperventilación, entre ellos el mareo, el hormigueo y la sensación de que no entra el aire. La hiperventilación puede venir de algo emocional, como un ataque de pánico, o de un problema médico, y la causa la determina el médico (MedlinePlus, hiperventilación). Otra vía es la alarma sostenida: según el consenso sobre el PPPD, la ansiedad crónica, incluidas la agorafobia y la ansiedad social, puede manifestarse con mareo persistente (Staab y colaboradores, 2017).
Hay pistas que apuntan a un componente de ansiedad, aunque no sustituyen la valoración médica:
- El mareo empieza antes de llegar, con la sola idea de la cola o del vagón lleno.
- Viene junto a calor o miedo a desmayarte o a perder el control.
- Aparece también en situaciones tensas con poco movimiento alrededor.
- Has empezado a organizar tus planes para no notarlo.
Ninguna de estas pistas descarta un problema vestibular, del corazón ni otra causa médica, porque un mareo de origen físico también da miedo y también se evita. Y unas palpitaciones irregulares, dolor en el pecho o un desmayo no son una pista de ansiedad, son motivo de urgencias (más abajo).
Si lo que domina es el miedo a quedarte sin salida, lee el artículo de agorafobia; si son crisis bruscas de minutos, el de ataques de pánico. Si más que mareo notas que el mundo parece irreal, mira despersonalización y desrealización. Y si las pruebas te tranquilizan solo un rato y vuelves a necesitar otras, puede pesar la ansiedad por la salud; si el mareo sigue sin explicación, manda el criterio de tu médico.
Causas médicas que se descartan antes
Que el mareo aparezca en un sitio concreto no quiere decir que la causa esté en tu cabeza. Estas son algunas de las causas que valora el médico (MedlinePlus, mareo):
- Del oído interno: el vértigo posicional paroxístico benigno, que da sensación de giro al mover la cabeza; la laberintitis, una infección que suele llegar tras un resfriado o una gripe; o la enfermedad de Ménière, que a menudo se acompaña de pérdida de audición o zumbidos.
- De la tensión y los líquidos: una bajada brusca de la tensión, por ejemplo al levantarte rápido, o la deshidratación por vómitos, diarrea o fiebre.
- Otras: la hipoglucemia, un catarro, una alergia o un medicamento que baja la tensión.
- Más graves: un ritmo cardíaco anormal o un infarto, un ictus, un sangrado interno o una bajada extrema de la tensión. Suelen venir con otros síntomas, como dolor en el pecho, corazón acelerado, pérdida del habla o cambios en la visión.
La migraña vestibular también produce episodios de vértigo y, como Ménière o el vértigo posicional, puede ser el punto de partida de un PPPD (Staab y colaboradores, 2017).
El PPPD es un mareo, inestabilidad o vértigo sin giro presente la mayoría de los días durante tres meses o más, que empeora de pie, al moverte o ante estímulos visuales en movimiento o complejos. Puede empezar tras un problema vestibular, otra enfermedad o una etapa de mucho malestar psicológico, y puede convivir con otros problemas. El consenso lo clasifica como un trastorno vestibular funcional crónico: no es una lesión estructural ni un trastorno psiquiátrico (Staab y colaboradores, 2017). Lo diagnostica un médico.
Si tomas medicación y sospechas que te marea, no la dejes ni la cambies por tu cuenta: coméntalo con quien te la receta.
¿Cuándo ir a urgencias y cuándo al médico de familia?
Estas indicaciones son de MedlinePlus.
Llama al 112 o ve a urgencias si el mareo llega con alguno de estos síntomas: un golpe en la cabeza, fiebre de más de 38,3 °C, dolor de cabeza o el cuello muy rígido, convulsiones, no poder retener líquidos, dolor en el pecho, palpitaciones irregulares, dificultad para respirar, debilidad o no poder mover un brazo o una pierna, cambios en la visión o en el habla, o desmayo o pérdida de conocimiento de más de unos minutos. No esperes a ver si es ansiedad.
Pide cita con tu médico de familia si es la primera vez que te mareas así, si los síntomas son nuevos o van a más, si empezó después de tomar un medicamento o si notas que oyes peor. Si el mareo se repite durante semanas, coméntalo también, aunque te consideres una persona nerviosa. Es el médico quien decide qué pruebas hacer y si te deriva a otorrinolaringología, una de las especialidades a las que se suele remitir un problema de equilibrio (NIDCD), o a otra.
La terapia va en paralelo, nunca en lugar del médico. Tiene sentido si el miedo al mareo te está quitando planes, si evitas el súper, el transporte o las reuniones, o si ya tienes un diagnóstico y la preocupación lo ocupa todo. Desde la psicología no descartamos causas médicas, eso le toca al médico. Lo que trabajamos es lo que el mareo ha dejado en tu vida.
Cómo se trabaja
Depende de lo que haya encontrado el médico. Si hay un trastorno del equilibrio, el tratamiento lo dirige él y puede incluir un plan individual con un terapeuta de rehabilitación vestibular (NIDCD). En el PPPD, la revisión de Popkirov, Staab y Stone (2018) describe un abordaje que combina una explicación clara del problema, fisioterapia especializada en rehabilitación vestibular, medicación cuando el médico la considera indicada y terapia cognitivo-conductual. La medicación, si la hay, la decide y la ajusta el médico o el psiquiatra.
La misma revisión señala que en el PPPD es frecuente que aparezcan ansiedad, conductas de evitación y cambios en la forma de caminar. Ahí entra la parte psicológica, coordinada con quien lleve lo médico:
- Entender el mecanismo. Saber por qué el sitio importa ya es parte del tratamiento.
- Volver poco a poco a los sitios que has dejado, como el súper, el transporte o los conciertos, por pasos pactados y a tu ritmo, sin forzar y sin convertirlo en una prueba de valor.
- Dejar de medir el mareo a cada rato y aprender a dejar que la sensación pase sin pelearte con ella.
- Regular la respiración, si tu médico ha confirmado que hiperventilas, para que no sume su propio mareo.
Estos pasos los trabajamos desde la terapia cognitivo-conductual online. No hay un número de sesiones ni un plazo fijo; el plan se ajusta a lo que veamos en la valoración y a lo que te indique tu médico.
¿Cuándo pedir ayuda?
Pide ayuda si el mareo, o el miedo a marearte, ha empezado a decidir por ti: dónde compras, cómo te mueves, a qué planes dices que no. Y si todavía no has pasado por el médico, empieza por ahí.
Si aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes a tener cita: 024 (24 horas), 112 si hay peligro inmediato o 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza).
La valoración gratuita la hace el equipo y sirve para ordenar, sin juicios, por dónde empezar. El trabajo continúa en la terapia individual online. Tienes más artículos en el blog de ansiedad y una guía general de síntomas de ansiedad.
Esto es divulgación y no sustituye una consulta médica ni psicológica. Andrés Silvestre Gámez, psicólogo general sanitario, colegiado M-40811 (COP Madrid).
Preguntas frecuentes
¿Por qué me mareo en el súper y en casa no?
Un súper lleno junta movimiento a tu alrededor, pasillos con muchos estímulos y poco donde fijar la vista, y eso pone a prueba el equilibrio, sobre todo si dependes mucho de la vista para orientarte. También puede pesar el miedo anticipado. Qué parte es cada cosa lo aclara primero el médico.
¿La ansiedad puede dar mareo todos los días?
Sí, la ansiedad crónica puede manifestarse con mareo persistente. Pero un mareo de casi todos los días durante meses también es lo que describe el PPPD, un trastorno vestibular funcional. Por eso conviene que lo valore un médico antes de dar por hecho que es ansiedad.
¿Qué médico estudia el mareo?
El primer paso es tu médico de familia. Según lo que encuentre, puede derivarte a otorrinolaringología, que suele estudiar los problemas de equilibrio, o a otra especialidad. Si hay síntomas de alarma, como dolor en el pecho o debilidad, ve a urgencias o llama al 112.
Si las pruebas salen normales, ¿es ansiedad?
No necesariamente. En el PPPD las pruebas y las imágenes suelen salir normales y el diagnóstico se apoya en sus características propias (Popkirov, Staab y Stone, 2018). Un resultado normal descarta unas causas, pero no confirma la ansiedad. Pregunta a tu médico qué significa en tu caso.
¿Puede ayudarme un psicólogo online con el mareo?
Con la parte del miedo, la evitación y la vigilancia, sí, y la terapia online permite empezar sin salir de casa. Lo que no hace es descartar causas médicas ni sustituir la rehabilitación vestibular si te la indican. Lo mejor es trabajar en coordinación con tu médico.